Café Literario

Gestionar en tiempos de incertidumbre

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¿Cómo gestionar en tiempos de incertidumbre?

Desde hace unos años venimos hablando cada vez con más énfasis, de la importancia de saber lidiar con los cambios, que son al decir de Heráclito, lo único permanente.

En las últimas décadas, el marcado aceleramiento de los cambios introdujo varias transformaciones en nuestros procesos de trabajo. Desafiados principalmente por la tecnología, aparecieron nuevas herramientas en la gestión de proyectos, las metodologías ágiles empezaron a ganar terreno, los equipos se dinamizaron y las empresas comenzaron a comprender la necesidad imperiosa de transformarse digitalmente. 

“La disciplina de la gestión del cambio, surgió justamente como respuesta a la demanda de acompañar la gestión de los proyectos con métodos y herramientas que contribuyeran a recorrer la transición resultante de la adopción y realización de cambios.” (resaltar este párrafo, poner en letra más grande con comillas grandotas)

En este escenario, de transición, con varios retos y desafíos por delante, irrumpe una realidad casi inimaginable; un cambio inesperado o al menos inesperado con este impacto global. La humanidad entera se ve profundamente afectada por una pandemia, que más allá de ser una amenaza para la salud pública, trae perturbaciones a nivel económico y social además de poner en peligro las fuentes de trabajo a largo plazo y la calidad de vida de millones de personas.

¡Realmente! un cambio imprevisto que nos colocó en un escenario de incertidumbre en el presente y futuro.

LA PANDEMIA, de un momento a otro y sin pedir permiso, nos puso en OTRO ESTADO sin gestión, sin transición, de un día para otro. 

Para quienes estamos acostumbrados a “tener el control”, a tener nuestros cronogramas, nuestros enunciados de alcance, nuestros planes de gestión de riesgos; es muy difícil afrontar el día a día con varias hojas en blanco o con escasos garabatos.

Entonces, lo primero que se nos ocurre, es la búsqueda inmediata de soluciones, buscamos la vacuna que evite, el medicamento que cure… pero no sabemos si va a llegar, no sabemos cómo, no sabemos cuándo. Indudablemente, en una primera instancia esperábamos esa respuesta rápida, que nos devolviera mágicamente al estado anterior y la verdad es que ya no volveremos al estado anterior, las cosas cambiaron en el presente y nos enfrentamos a un escenario con demasiada incertidumbre.

Transformación de un día a otro

Las transformaciones empezaron a suceder de un día para otro, muchos de nosotros, por ejemplo, nos encontramos teletrabajando, las prioridades cambiaron, y lo que era de pronto una tímida iniciativa para algunas empresas, se convirtió en la modalidad principal para sostener el trabajo. En otros casos tanto las personas como las empresas, tuvieron que pensar en reinventarse, en redirigir su rumbo, sus objetivos y sus estrategias de supervivencia. Se nos acabaron las certezas, o, mejor dicho, la única certeza es el cambio.

En este contexto tenemos que seguir trabajando en nuestros proyectos, en nuestras empresas, con nuestros clientes, y nos preguntamos cómo mover a nuestros colaboradores a enfrentar nuevas condiciones competitivas y de vida, nuevas transformaciones sociales.

¿Y qué sería gestionar la incertidumbre?

Bueno, estamos tomando decisiones cotidianas basadas en un contexto que tiene el alcance de un rompecabezas incompleto, con muchas piezas que faltan, esa es la incertidumbre.

GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE ES GESTIONAR EL AHORA. (utilizar como frase)

Como individuos o en comunidades, podemos hacer dos lecturas de la realidad antagónicas entre sí:

La realidad como una AMENAZA

La primera lectura sería ver la realidad como una AMENAZA de la cual tenemos que defendernos, que nos obliga a ponernos en una cuarentena mental, desde ese lugar de RESISTENCIA, la ola nos va a pasar por encima como se dice comúnmente. 

El cambio como una OPORTUNIDAD

La segunda lectura es desde la visualización de este cambio como una OPORTUNIDAD, la oportunidad de prepararme para un escenario distinto y desconocido.

Para ir por este segundo camino, deberíamos empezar a pensar en construir la RESILIENCIA organizacional. La resiliencia es aceptación, adaptación y aprendizaje, necesitamos adaptarnos en lugar de frustrarnos.

El psicólogo Carl Jung decía: “Aquello a lo que te resistes, persiste. Aquello que aceptas, te transforma”.

En lugar de resistencia, la idea es salir fortalecidos de estas situaciones y fortalecer las organizaciones.

¿Cómo transformamos las percepciones de las amenazas en alternativas de desarrollo? ¿Cómo transformamos la resignación en determinación? ¿Cómo generamos movimientos alternativos?

Tenemos que liderar para el cambio. EL FACTOR CLAVE DEL LIDERAZGO ES DAR UN SENTIDO AL CONTEXTO, MARCAR UN RUMBO DETRÁS DEL CUAL IR, si estamos todos dispersos el miedo se incrementa. (resaltar este párrafo, poner en letra más grande con comillas grandotas)

Y sin duda, gestionar en la incertidumbre y la complejidad, desafía nuestra capacidad de comunicar y de liderar.

¿Y qué deberían hacer las empresas para construir esta resiliencia organizacional?

Sistemas Humanos y Emociones

Las empresas son sistemas humanos y las emociones son el núcleo de desarrollo de los sistemas humanos.

En primer lugar, debería hacer un reconocimiento de las emociones que genera la incertidumbre y cómo esto afecta a las organizaciones. No es una cuestión de sensiblería, sabemos o deberíamos saber, la implicancia que tiene para las empresas la salud emocional de su gente. No podemos ignorar las repercusiones económicas que traen la depresión y la ansiedad para las empresas y los gobiernos.

Si escudriñamos las emociones que predominan hoy en las personas, sin duda que abunda el miedo, la ansiedad, la desesperanza, la inseguridad y las interrogantes. 

Un proceso de cambio requiere partir de la aceptación de la realidad, desde ahí comienza el cambio y de la misma manera, esa aceptación de la vulnerabilidad es un paso importante para el desarrollo de la empatía organizacional.

Los Pilares de la Resiliencia 

La construcción de esa resiliencia tiene como algunos de sus pilares los aspectos que siguen:

En primer lugar, hay que definir bien el PROPÓSITO ORGANIZACIONAL, definir una imagen clara de los objetivos corporativos. La vulnerabilidad aparece con la sensación de amenaza o peligro. Para transformar la vulnerabilidad en determinación, es necesario que las personas estén claras sobre los objetivos de la organización y los valores de integración en el sistema. En este sentido, es importante compartir una imagen clara de la dirección estratégica y gestionar la integración de las personas en un proyecto compartido. Se trata de aprovechar la inteligencia colectiva, que no es la suma de las inteligencias individuales, sino que germina en los espacios colaborativos. 

Desde ese propósito es que se construye el significado del trabajo; es hacer bien lo que hay que hacer, manteniendo un capital emocional sólido y un ambiente de trabajo cristalino. Cuanto más se perciba la importancia de la contribución personal, mayor será el nivel de compromiso y creatividad en la tarea. El camino es reconocer la participación y contribución de las personas en el desarrollo del propósito organizacional.

Otro aspecto o cualidad importante, es reforzar las capacidades relacionadas con la ADMINISTRACIÓN DE PRIORIDADES. Probablemente las prioridades cambiaron, muchas empresas han tenido que cambiar sus metas, incluso las estratégicas, pero aún así y a pesar de las restricciones económicas, algunas empresas se han focalizado en fortalecer sus equipos de trabajo y la colaboración de sus empleados, también en establecer nuevos lazos con sus clientes y en pensar nuevas formas. Esas empresas saldrán fortalecidas, sin embargo, otras han aprovechado el momento para tomar acciones redituables económicamente, aún en detrimento de las personas, con una visión cortoplacista. Estas últimas tienen alta probabilidad de enfrentarse a conflictos en el mediano plazo, además de encontrarse con equipos debilitados para afrontar la nueva normalidad.

A nivel de las personas, pienso en la conveniencia de ejercitar el discernimiento, para poner foco en lo verdaderamente importante, es sano para establecer objetivos alcanzables. En ese sentido es ideal focalizarse en aquellas cosas que dependen de nosotros o sobre las que podemos incidir. En esta cuarentena conozco personas que están estudiando, que están haciendo su quinta orgánica, que empezaron a meditar…

Tiempo de Planear a Corto Plazo

Asimismo, la PLANIFICACIÓN en este tiempo debería ser a CORTO Y MEDIANO PLAZO. En un ambiente de incertidumbre carece de sentido programar para el largo plazo, y por otra parte los proyectos cortos y alcanzables permiten energizar a los equipos y evitar la frustración.

Otro aspecto clave es la COMUNICACIÓN. Es imprescindible, desde la alta dirección, desde las gerencias y los mandos medios, mantener una comunicación franca y honesta, transmitiendo CONFIANZA a todos los stakeholders, empleados, proveedores y clientes. A la hora de comunicar, la empatía es básica. Deben priorizarse aquellas informaciones que afectan a la seguridad y a la salud de las personas y sobre todo, deben ser los empleados los primeros en conocer cualquier dato de primera mano.

La Solidaridad 

Es otra capacidad a tener presente y que no necesariamente es la económica, no alcanza con una donación para el fondo del COVID.  De cara a los clientes podría ser por ejemplo el proporcionarles herramientas o vías que le faciliten su vida en este tiempo, hacia los empleados, por ejemplo, en la modalidad de teletrabajo, algunas empresas se han preocupado por los aspectos de conectividad en los hogares o por dar soluciones ergonómicas, etc., con respecto a la responsabilidad social, muchas empresas han iniciado acciones de colaboración con la comunidad.

De la mano de la solidaridad, tendría que ir el reconocimiento de la vulnerabilidad organizacional, no se trata de la solidaridad desde el lugar del benefactor. Para las organizaciones esto se traduce en un enfoque orientado a formar equipos o alianzas con otras empresas o individuos que le permitan ampliar su ecosistema.

Recordemos que cuanto esto pase, las personas volverán a sus puestos, tratemos de que vuelvan fortalecidos en su grado de compromiso con la organización. Esto dependerá de cómo actúe la organización durante este período. Son las empresas, como empleadoras, quienes tienen un papel clave para atenuar esta transición a través de una correcta gestión de la incertidumbre. Gestionar el ahora para avanzar a un futuro motivados, alineados con el propósito organizacional y personal.

Laura Toledo, PMP

Uruguay

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